Sobre la Responsabilidad Emocional

Espacio terapéutico Antesis

Contributors

P Doddis

Psicologa


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En consulta, muchas veces aparece una idea muy arraigada: que las personas o las situaciones son las que nos hacen sentir de cierta manera. Escuchamos frases como “me hizo enojar”, “me hizo sentir mal” o “me arruinó el día”. Estas expresiones son muy humanas y comprensibles, porque todos experimentamos emociones en relación con lo que ocurre a nuestro alrededor.

Sin embargo, en el proceso terapéutico suele abrirse una reflexión importante: aunque no siempre elegimos lo que nos sucede, sí tenemos un grado de responsabilidad sobre cómo nos relacionamos con lo que sentimos. Esto no significa negar el impacto de los demás ni minimizar experiencias difíciles, sino reconocer que existe un espacio interno desde el cual podemos aprender a comprender, regular y acompañar nuestras emociones.

Cuando comenzamos a mirar nuestras emociones de esta manera, aparece una pregunta clave: ¿qué parte de lo que siento tiene que ver con lo que ocurrió y qué parte tiene que ver con cómo lo interpreto, lo recuerdo o lo sostengo internamente? Este cambio de perspectiva suele ser muy transformador, porque nos devuelve algo que muchas personas sienten que han perdido: la posibilidad de influir en su propio mundo emocional.

En terapia, entonces, no se trata de dejar de sentir ni de forzarnos a estar bien, sino de desarrollar una mayor capacidad de escuchar lo que ocurre dentro de nosotros, reconocer nuestras emociones y hacernos responsables de cómo las cuidamos. Este proceso abre la puerta a una relación más consciente con nosotros mismos y con los demás.

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